viernes, 27 de agosto de 2010

A veces Nada lo es Todo


Si pudieras sentir por sólo unos segundos ese calor intenso llamado amor, esa necesidad desgarradora que te enciende las noches y contrasta tus días volviéndote un lobo a la deriva. ¿Sabías que te lloré por todas mis sábanas? ¿Sabías que grité tu nombre espantando hasta las hormigas en mi casa? Me fumé mis nostalgias, dos cajetillas diarias para ser exacta. Adelgacé pero no confío en la puta pesa de mi baño porque sólo marca los gramos de tu falta. Las cuentas llegan mensualmente sin demora. Busqué entre los sobres alguno con tu nombre. Nada. Entendí que a diferencia de las otras, nuestra deuda siempre quedaría impaga. Qué odiosas son esas canciones de amor que suenan en la radio, en la televisión, incluso creo que las oí también saliendo de mi horno. Ok… creo que sin exagerar estoy enloqueciendo…

- ¿Por qué me miras así? ¿Qué te pasa?- me preguntó interrumpiendo mis pensamientos.
- Nada… - le dije, y brindamos su regreso.

4 comentarios:

Donde duele, inspira. dijo...

"Adelgacé pero no confío en la puta pesa de mi baño porque sólo marca los gramos de tu falta."

Precioso, está muy bien escrito, tiene mucha fuerza!

***Vanessa*** dijo...

Es precioso, me encanta!
No todos los regresos se esperan con las mismas ganas, ni se brindan con la misma ilusión.
Besos.

Anónimo dijo...

Con el amor todos enloquecemos ligeramente ;) Pero es lo que lo hace más bonito.
Precioso el texto! Besitoo

Diego Jurado Lara dijo...

Vaya contraste. Brillante, como siempre, y esos finales tuyos... Y la historia, tan entendible, tan vivida, supongo, por casi todos. Todo un regalo.
Un fuerte beso, Andro.