viernes 16 de marzo de 2012

Final


Lo vio marcharse desde el balcón de su apartamento pensando en que pudo cerrar la ventana obligándose a permanecer adentro. Las malditas hojas secas que caían como vencidos soldados del verano hacían su partida mucho más novelesca y hermosa… ¿por qué hermosa?, se preguntó, y encendió un cigarrillo tratando de no perderse en musas enemigas que sólo se burlaban de ella. Miró hacia los jardines lejanos del vecindario y los rosales se movían a merced del viento estival. Todo parecía conspirar para un idílico final. Él volteó un instante para mirarla a distancia y la inevitable cinta kilométrica de los recuerdos pasó entre ellos en sólo segundos. La joven deseó que aquellos momentos vividos pudieran sacudirse de la memoria, soplarse como las hojas de un Diente de León y liberar su presencia al antojo de la brisa.

viernes 24 de febrero de 2012

Enmascarada


Santiago se viste calladamente de otoño mientras que el sol nos azota. Pero ya lo descubrí. A mí no me engaña. Entre la sutileza del cambio en el color de las hojas está el descaro de ocurrir ante la vista y paciencia de todos, pero nadie en esta ciudad se detiene a observar, nadie se da cuenta. Yo amo el otoño, me revitaliza, me empapa de su tonalidad dorada y plateada que todo lo enciende, todo lo quema, todo lo esmalta y eso me encanta. Ya ven, con el tiempo me he puesto mucho más melancólica y busco los momentos significativos para sentirme inspirada. Ando robando minutos del tiempo sin que mis otros quehaceres pendientes se den cuenta o apurarán su expiración. Soy una escritora disfrazada, enmascarada. Quizás por eso mismo muchas veces las musas tardan en encontrarme, porque sencillamente no pueden reconocerme.

miércoles 22 de febrero de 2012

En un país de despistados


Y empezó a temblar. No se había dado cuenta hasta ver la bola de la disco moverse como péndulo rabioso sobre su cabeza. El movimiento aumentó y no se había dado cuenta hasta que la gente comenzó a gritar y a empujarse hacia la salida. El mar se salió y no se había dado cuenta hasta recibir el muro de agua aplastando su casa. Sobre lo último no puedo culparla, jamás dieron la alarma.


Terremoto en Chile, 27 de febrero de 2010

El cantante




Y mientras entonaba una canción de su autoría, notó que entre los pasajeros a bordo una joven lo seguía cantando en voz baja. La había visto en otro autobús, otro día. Se emocionó, después de tantos años de carrera artística callejera, por fin tenía una admiradora.

martes 21 de febrero de 2012

Mente conflictiva


La tenía a mi merced en la cama y mi mente no dejaba de gritarme:

“¡Cógetela y vete… es sólo sexo!”

Ella me miró directamente a los ojos y eso me tomó por sorpresa:

“¡Déjate de huevadas románticas… es sólo sexo!”

Como un impulso impensado, le acaricié el rostro dándome cuenta que era más hermosa de lo que recordaba. Habían pasado tantos años, tantos escenarios inventados de mí entre sus piernas, que tenerla allí en persona me cortó la sangre. Ella me sonrió y la besé en los labios como si temiera romperlos. Me abrazó y su seguridad me erizó el cabello. Fue tanta su confianza en mí que aquel sentimiento ocupó todo el maldito cuarto robándome el oxigeno:

“¿Qué estás esperando? Tócala como lo has hecho con todas y luego te largas. Las llaves del auto están la chaqueta”

Mi mente no me daba tregua. Mi cabeza era una absurda favela y mis manos comenzaron a temblar, y mi boca se secó de pronto, y sentía que no podía moverme. Los minutos pasaron, ella se quedó dormida a mi lado respirando tranquila, su pecho subía y bajaba, acompasado, mientras yo luchaba por una mísera bocanada de aire. Se veía tan bella con las sábanas blancas como telón de fondo que no era capaz de acercarme, tampoco de alejarme:

“Déjate de mierdas y aprovecha. ¡Cógetela de una vez por todas… es sólo sexo!”

Me sentía como un cazador atrapado en mi propia red. En un chispazo de valor, me acomodé en la cama, listo para recorrer su piel, para someterla con mis embestidas y decirle al fin que era una perra por haberme hecho esperar tanto. Levanté una mano para posarla sobre uno de sus pechos y sin imaginarlo, se me congeló en el aire, a mitad de camino. Sin poder creérmelo, con esa misma mano de ardientes intenciones, tomé las cobijas y la arropé mejor.

“Eres un huevón cobarde, la cagaste”

No, no tenía nada que ver con cobardía. No se trataba sólo de sexo, era amor, y del patético, del que siempre me he burlado. En fin, enojado conmigo mismo, me levanté de la cama camino a la licorera. Necesitaba un puto vaso de licor para cerrarle la boca a mi cabeza.

domingo 1 de enero de 2012

Crónicas de una joven en Converse - I


Partimos de nuevo...


2012. Nuevo comienzo. Aquí estamos, preguntándonos si las películas gringas serán una realidad o sólo la imaginación de cineastas con ideas manoseadas y paranoicas. Como hoy inicia un nuevo año, comenzaré una nueva forma de retratar la inspiración, de volverla una aliada y no una fugitiva la cual tengo que perseguir por cada recodo de mi mente. Este año cumpliré veintinueve años de vida en abril y el estar al borde del cambio de folio te hace ver las cosas de un modo diferente. No sé si es la madurez o qué, pero la vida me emociona mucho más, me he vuelto una llorona de proporciones épicas, donde una película, un reportaje, incluso una brusca respuesta puede causar en mi pecho ese latido intenso.

Vivo en Santiago de Chile, tengo una carrera universitaria en informática y un trabajo que se enfoca en ella. Sin embargo, tengo el alma y el corazón impacientes por escribir, por contar historias y convertir fantasías en realidades. Claudia, una de mis mejores amigas, me dice que debo tener mayor confianza en mí misma para conseguirlo pero mi problema es un poco más simple, o quizás igual de complejo: falta de tiempo y de inspiración. La ley de Murphy muchas veces aplica en mi vida: cuando tengo tiempo, la inspiración no me acompaña y viceversa. Ahora que estoy un poco más madura- lo digo yo, no sé si cuenta- tengo ganas de relatar otras cosas. No creo que mi propia vida sea tan interesante, pero sí tengo personas a mi alrededor que lo son y la vuelven cada día una enseñanza.

Como esta madrugada, primeras horas de un año que recién comienza y Pepa, otra de mis mejores amigas, me hizo ver el valor de la confianza y que el amor es una puta molestia cuando le duele sólo a una persona. Eso me hizo meditar cosas que quizás por estar concentrada en otras no atendí. Años atrás, nuestros padres tenían una vida estructurada, donde cada paso estaba planeado, cronometrado y sistematizado. Para una mujer el amor es el doble de complicado. Cuántas veces no escuché a tías, a mi madre, decir: Casarte era la única forma para irte de la casa. Esa generación siguió un patrón donde, a mi edad, ya tenían dos hijos y un matrimonio consolidado, una casa por la cual velar y cuentas que pagar. Yo no tengo nada de eso, ni siquiera pretendo compartir un techo en el corto plazo y ese es mi único “plan” hasta el momento. Nuestra generación ha roto ese esquema y ahora estamos como barcos a la deriva, con miedo a amar, a dejar el nido, y darte cuenta que no sirvió de nada. ¿Qué hacer al respecto? ¿Arriesgarse? ¿Protegerse siempre? Creo que con preguntas como esas, hacen que quieras volver a tener trece donde el primer beso era el gran tema. Y Aquí seguimos… dieciséis años después esperando el último primer beso.

Nuevo blog: http://unajovenenconverse.blogspot.com/


sábado 24 de diciembre de 2011

El verdadero regalo


Es en esta fecha cuando se abren las puertas del entendimiento y la bondad, la destrucción de los muros alrededor del corazón donde se refugian las mejores emociones dejando afuera las que perjudican, las que desconfían, las que trabajan como guardianes de una vida llena de ingratitudes. Es en esta fecha cuando no importa si es una fría o calurosa navidad, tampoco importa hasta qué hora está abierto el comercio o qué regalo no llegó a destino… se debe mirar y poner atención, hay miles de gestos, roces, palabras, tonos de voz que por sí mismos son un premio, una fortuna tal que cualquier billete sólo se vuelve un papel insignificante.

Al ateo, al creyente, al desesperanzado, al optimista, al inseguro, al perdido, al resuelto… la navidad debe tener una misma definición: Amor, sólo amor. No importan los clichés que pueden empalagar hasta la más ácida de las frutas, ¿qué más da? Si amar resulta una cura a cualquier enfermedad del alma, ¿por qué negarse? Hoy, hay que tomar el ejemplo de los niños, que esperan a Santa Claus con una impaciencia abrumadora, otean el cielo y el horizonte imaginando el trineo que tantas veces han visto en la televisión… y creen, tienen fe, ríen y gozan esta fecha porque en su inocencia el ser escéptico no tiene cabida, es lo más aburrido y adulto que existe. Este día no lo seamos, no seamos adultos, convirtámonos en niños, dediquémosle un tiempo a las estrellas sobre nuestras cabezas pensando que el verdadero regalo es la vida, y la vida de todos aquellos que se atreven a amarnos.

Feliz Navidad a toda mi gente hermosa, y que Dios los bendiga!