jueves, 2 de septiembre de 2010

Si pudiera


Si pudiera mantener el tiempo entre mis manos podría ver una puesta de sol durante horas. Si pudiera manejar la naturaleza podría acercar la luna hasta mi ventana y limpiar de ella la contaminación de la ciudad. Si pudiera ordenarle a la lluvia, le pediría que me lamiera las heridas y me mojara el cabello, pero como no puedo hacer nada de eso me aferro a mi grandilocuencia y la escribo sin prudencias. Soy feliz con pequeñas cosas. El cigarro entre amigos, la cerveza fría y sin espuma, la inspiración que llega cuando menos te lo esperas. Lo mismo pasa con los defectos. Ellos son el valor agregado en una obra maestra, como la inclinación en la Torre de Pisa o la quebradura en el perfil de la Esfinge. Me gustan, me intrigan. Hay hermosura en todo lo cotidiano como también en los defectos y nos esforzamos en criticarlos. Sin ellos habría una sola belleza simple y aburrida. No necesito toda la Capilla Sixtina para darme cuenta que como yo también tiene defectos. Perfecto es una palabra que si pudiera se la llevaría el viento.

3 comentarios:

Hernán Dardes dijo...

no puedo hacer otra cosa, sino suscribir cada palabra. Pero este texto me tare un recuerdo de infancia. Cuando era chico e iba a la escuela, acá en la Argentina de fines de los '70, mi mamá para ahorrar el dinero que no abundaba, me compraba las lapiceras más económicas del mercado. Desde ya que duraban un suspiro. Lo cuento, por la marca de esas lapiceras era "Perfecta".

AnDRóMeDa dijo...

Hola Hernán,
Esos recuerdos dan gusto conservar y no desear que el viento se los robe, pero ya sabes q de esa palabra me refiero al concepto que nos presiona ;)
Un besote para ti y gracias por pasar a leerme!

Bruma dijo...

Es perfecto como has cosido cada palabra al texto...y lo mucho que dice este.
Te sigo.
Un saludo.