miércoles, 29 de septiembre de 2010

Donde fuego hubo... mujer despechada queda


Miro su fotografía enmarcada en mi mano y sonrío masoquistamente. Debo parecer una demente pero me da igual lo que piense la gente. Creo que bebí cerca de tres vasos de whisky y el alcohol comienza a hacer por fin su maldito estrago. Mareada y asqueada, lanzo la fotografía hacia el cerro de ropa y artículos personales que pertenecen a él. Trajes, zapatos, corbatas, suéteres, camisetas, hasta sus putas pesas de tres kilos y medio cada una. Tanta mierda acumulada en años de matrimonio que me llevó cerca de dos horas juntar todo. Tomé un poco del licor en mi vaso para escupirlo sobre la ropa y encendí un fósforo. Todo ardió en cuestión de segundos. Reconocí su ropa interior entre la pira despechada. Reí al recordar que esos Calvin Klein que se volvían cenizas se los había regalado yo para navidad. Él podía comprarse unas putas pesas que ni caso les hacía, pero jamás se le ocurría comprar lo realmente necesario.

- Que la otra le compre calzoncillos ahora – y con las llamas encendí un cigarrillo.

3 comentarios:

Ondina dijo...

jajajaja!! genial!! ;)

Hernán Dardes dijo...

No está mal. Y después podrías juntar las cenizas y agregarlas al cofre en donde estaban las de su madre, no? ;-)

Hernán Dardes dijo...

(quería hacerte un comentario con respecto al texto, digamos...técnico, y no encuentro una dirección de correo. Me podrías pasar uno, o bien escribirme al de mi perfil?)