jueves, 16 de enero de 2014

Conclusión




Después de horas de sexo, de sentir sobre mi piel tu sudor, dentro de mi boca tu lengua descontrolada, de oír palabras tuyas chocando contra mi cuello, absolutamente nada me parece más perfecto ni excitante. Miro la ventana y comienza a aclarar, se escucha el canto de las aves. Tú, desesperado, coges tu ropa desperdigada por el piso en una batahola incompresible. Maldices la hora, puteas a mi gata que se atraviesa en tu camino y me besas fugazmente en la frente antes de salir del apartamento. Las sábanas aún siguen húmedas. Me quedo mirando la mañana entre mis cortinas y llego a la conclusión de que odio a los pájaros.


2 comentarios:

Juan M Sánchez dijo...

Que esos trinos puedan ser lo que rompa un momento tan único... Me encanta la frase final con la que le das la vuelta a un relato fabuloso. Y la foto es maravillosa.
Un beso
JM

AnDRóMeDa dijo...

Gracias, mi niño,
Como siempre presente por estas letras perdidas en el universo.
Cuídate mucho.
Un abrazo.