jueves, 3 de octubre de 2013

Wrong answer



Looks like I’m gonna do everything myself, maybe I could use some help but hell, if you want something done right, you gotta do it yourself…

La canción resonaba en sus tímpanos como una arenga elevada por sus pulsaciones. Mientras giraba la velocidad con su mano duramente empuñaba, su motocicleta Ducati Diavel rugía en la oscuridad cual pantera en cacería. Francisca se internó en la ciudad cortando el viento, la niebla de invierno la escondía de los cuervos sintiéndose libre y a la vez protegida por un velo natural. Cegada por la rabia y la impotencia, dobló en una curva cerrada sin disminuir su carrera. Patinó un segundo sobre el asfalto pero logró controlar la máquina a tiempo. La canción seguía con las patadas en sus tímpanos volviéndola imprudente.

Las calles de Santiago estaban húmedas, una suave capa de rocío brillaba a la luz de los postes y a lo lejos, la torre Entel parecía un periscopio vigilante y siniestro. Francisca ni sentía el frío reinante, su sangre se había vuelto de mercurio y sin darse cuenta, su respiración- normalmente suave- en ásperos gruñidos. La doblar desde José María Caro hacia Purísima, los adoquines de esa calle antigua hicieron vibrar su motocicleta. La joven se detuvo a media cuadra y desmontó de un salto. Sus piernas temblaban, sus huesos parecían de repente hechos de algodón egipcio. Sin quitarse el casco, volteó su cabeza hacia la parte trasera de su vehículo para comprobar que todavía tiraba de ese bulto al cual miraba con asco. Caminó hacia él escuchándose los tacones de sus botas golpear el asfalto como balazos. Un hombre gemía dolorido y sangrante, agradecido de que ese trayecto del infierno al fin hubiera tenido pausa. La cadena que lo apretaba por la altura del torso le impedía respirar profundamente.

Francisca sentía que no cabía en su chaqueta de cuero. Tenía los pulmones tan inflados de ira que bien podía irse flotando a la deriva en cualquier minuto. Se acercó al hombre y lo tomó por las solapas de su camisa hecha jirones. Lo miró de cerca provocando que él viera su propio reflejo en el visor del casco y lo empañara con su aliento. Era tanto lo que la joven tenía que decirle que las palabras se acumulaban tras sus dientes. No pudo traducir sus pensamientos ni mucho menos sus puteadas a un castellano entendible. Tragó saliva reparando que no servía de nada, tenía la boca seca.

-Así que te dejaron en libertad por falta de méritos- habló ella por fin.

-El juez… es… el que decide- dijo el hombre con extrema dificultad.

-Y yo decido hacer justicia real, ¿o te arrepientes de haberle robado la inocencia a mi pequeña?- el aludido no hizo más que mirarla con displicencia y escupir saliva sanguinolenta hacia el visor de su casco. Francisca se incorporó despacio y limpió el desprecio con el puño de su chaqueta.-Respuesta equivocada- y bajo un desplante felino, volvió a montar su motocicleta y derrapó cerca de la cara de su víctima para seguir recorriendo los barrios de Santiago, tirando de ese bulto que gritaba de vez en cuando.

5 comentarios:

Juan manuel S dijo...

No solo hay una respuesta equivocada sino una cadena de errores que conduce a una venganza feroz. El tono narrativo es fuerte, como fuerte es todo el relato y su protagonista.
Debes seguir escribiendo así, Andrómeda.
Un saludo
JM

AnDRóMeDa dijo...

Muchas gracias, JuanMa,
Trataré de enfocar esa fuerza en todos mis relatos futuros.
Un abrazo!

San dijo...

Una narración muy buena, situas al lector en el mismo centro de la escena. Me gustó mucho la forma y en sí toda la trama.
Un abrazo.

Janeth dijo...

Gracias por pasarte por mi blog,....vine a devolver la gentileza y me encuentro con unos escritos llenos de inspiración,...amiga escribes muy bien, estoy impresionada, este ultimo tiene mucha fuerza, energía e ira,...la venganza creo que no es buena, pero el ser humano responde a la fuerza de su espíritu exactamente de esta manera lo has descrito muy bien...

AnDRóMeDa dijo...

San,
Muchas gracias por venir a leerme y por dejarme transportarte hasta esa instancia.
Un abrazo grande!

Janeth,
Me has hecho sonrojar con tu comentario, me alegro mucho que te haya gustado mi forma de escribir.
Te mando un beso y sigue escribiendo que pasaré a leerte seguido :)