jueves, 17 de abril de 2014

Mariposas



Esa tarde atrapaba mariposas con mi red en el jardín de la casa. Mi hermano mayor reía cuando fallaba y yo porfiaba porque no me gustaba perder frente a él. Mi padre se asomó por la ventana con una sonrisa que nunca le había visto antes.

-¡A ver si atrapas a tu hermano y lo devuelves a oruga!- me dijo bajo un tono duro y burlesco. No supe si reír o quedarme callado. El rostro de mi hermano de inmediato se volvió triste y serio.

En la noche, acostado en mi cama de Buzz Lightyear, mi hermano me leyó un cuento sobre seres submarinos que asombraban con su belleza y bondad. Al terminar, me besó en la frente como pocas veces lo hacía fuera de mi cumpleaños y salió de la habitación. Me quedé pensando en esos seres hermosos imaginando sirenas y tritones en lo profundo del océano. Al rato me levanté descalzo y salí a buscarlo para hacerle unas preguntas que me quedaron dando vueltas en la cabeza. No estaba en su cuarto y fui al baño. Abrí la puerta y ahí estaba, en la bañera. Mi padre llegó y gritó como un loco. No supe el escándalo por bañarse en agua colorada. 


3 comentarios:

Juan M S dijo...

Como las mariposas, hay seres de vida efímera que se apagan tras su esplendor. Delicioso relato, Andrómeda, y muy triste.
Un beso
JM

AnDRóMeDa dijo...

Muchas gracias, JuanMa.
Triste pero real, muchas estrellas se transforman en fugaces por verse incomprendidos y sin apoyo alguno.
Para ellos este escrito.
Gracias por leerme.
Un beso.

Luis Perez dijo...

Como dice la cancion, "Everybody hurts, sometimes", a veces sin intencion, a veces por querer ayudar o corregir. De verdad cuesta mas validar a las personas asi como asi que decirles en que estan mal... y eso es lo triste.