sábado, 7 de noviembre de 2009

Efectos de domingo


Ya estoy aquí otra vez, apoyada contra la pared, deslizándome poco a poco hasta quedar sentada en el piso de cerámica. Abrazo mis piernas estrechamente dirigiendo mi mirada hacia las fotografías de color sepia desperdigadas ante mí. Una lluvia detenida de momentos en los que vi felicidad, esos destellos tan fugaces en los que todo parece perfecto y alcanzable. Sonrío imaginando la broma que me hizo gracia en ese instante y desordeno mi cabello por tener algo que hacer con las manos. Miro el reloj colgado sobre el televisor apagado notando que los segundos arrastran cadenas y por tanto hacen un ruido insoportable al pasar. Necesito un trago para adolecer el escándalo de estar sola.


Mierda. La madrugada de domingo se siente. El clima de octubre aún no se estabiliza y el viento corre moviendo el vidrio en mis ventanas. La típica tristeza que ataca al final del fin de semana comienza a hacer estragos en mi cabeza. Lanzo el calendario lejos sin querer saber que se acerca el lunes, que navidad se huele cerca y el año se acaba. Me encuentro suspirando cortado, como si mis pulmones ya estuvieran llenos de aire. El libro de Isabel reposa a mi lado a medio terminar, lo sé… tengo un compromiso con Zarité y su historia en la “Isla Bajo el Mar”, pero esta nostalgia inexplicable me tiene amarrada al computador digitando mis desvaríos.


Creo que las murallas de la habitación se achican gradualmente… ¿La planta del rincón estaba tan cerca esta mañana?... ¿El sofá cobró vida y caminó hacia mí? ¿Me volví loca? Yo creo que sí, pero me da pereza buscar la cordura que de seguro está entre el montón de ropa sucia tirada en el cesto. Quiero té, pero la taza está pegada a la mesa. He olvidado lavar la loza y ya las hormigas comienzan su peregrinación eterna por mi cocina. Las dejo comer, yo no tengo hambre.

6 comentarios:

MARUCITA dijo...

qué facil es imaginarse cada cosa que escribis..no se si soy yo, o si será que leo esto justo en domingo,escuchando a Ella Fitzgerald..no se, pero me dio tristeza..

Ondina dijo...

Ella Fitzgerald!!! Coincidencia o destino? ¿Por qué no había visto antes este escrito? Dolorosamente real, apegado también a mi propia realidad. No estoy oyendo a Ella, pero la alusión de Marucita fue la cereza en este pastel pasado... y lleno de hormigas también. Un beso.

MARUCITA dijo...

Después volví a leerlo sin escuchar a Ella, y me dio tristeza igual.
Si estas hecha mierda, escuchala, es como que te acompaña.

Andrea dijo...

Es un gran texto con el que muchas podríamos identificarnos, esos momentos en los que no tienes ganas de hacer nada, o sólo eso, lo que dices, digitalizar tus desvaríos, suelo hacerlo en muchas ocasiones, cuando nada me conforma, ni siquiera leer que tanto me gusta, y simplemente te quedas ahí, como tu prota, rumiando tu soledad. Un beso enorme Andro y enhorabuena por escribir tan bonito.

AnDRóMeDa dijo...

Maru,
Ella Fitzgerald... tremanda interprete, divina. Realmente me hiciste releer lo que escribí escuchando un tema cantado por ella. Me causó mayor sobrecogimiento, te lo juro :P
Gracias, un beso!

Mud,
Ya conoces mis depresiones domingueras, como les llamo. Al parecer es un sentimiento que nos une todavía más.
Un abrazo!

Andrea,
Así es, esos momentos en los que eres simplemente un cuerpo lleno de pensamientos desordenados, un manojo de emociones que nos paralizan y nos hacen observar nuestro alrededor con ojo crítico.
Gracias por querer compartir ese sentimiento conmigo al leerlo.
Un beso enorme, guapa!

H.Hr dijo...

No se cómo lo hiciste, pero lograste dar en el clavo, sin pretenderlo.

Y es que es inevitable sentirse así cada domingo que pasa y más cuando es tal cuál lo describes.

¿Este escrito lo hiciste porque así te sentías?, por que si es así. Entonces, pasamos por lo mismo. Sin querer.

Sin duda, mi favorito, Amiga! lo ameé! Lo amo y lo amaré.

- va directo a mi disco duro, luego a imprimirse, enmarcarlo y pegarlo en mi cuarto- claro. si tú me lo permites.

Un besote!

América.