lunes, 5 de octubre de 2009

Sin mí


Me apoyé en el tronco de un árbol para poder observarte. Te veías feliz, plena, regocijada de besos que aquel desconocido para mí te brindaba en la boca. Qué exquisito es el dolor cuando se siente tan sólido como un escalpelo abriendo el pecho. Me quedé allí, paralizado. Conté la cantidad de recuerdos que almacenaba en mi mente y las lágrimas huyeron de mis ojos sin molestarme en detenerlas. La imagen ante mí se perdió tras una cortina de agua y tuve que apretar mis párpados para poder presenciar el motivo de mi muerte.


Danzabas buscando dientes de león. Con aquella risa fresca que liberabas desde tu alma, soplabas las flores entre tus dedos y nuestro perro te ladraba juguetonamente. Imaginé que yo te hacía reír de esa manera, que yo era el viento que brotaba de tus pulmones para darle oxigeno al mundo y que todavía me besabas con hambre de enamorada. Quise suspirar pero sentí el pecho atestado, no había más espacio. Aquel extraño te rodeó con sus brazos convirtiéndose sin saberlo en el asesino de un pobre diablo: yo.


Mi cuerpo pesó todavía más. El tronco del árbol en cual me apoyaba me pareció frágil y busqué un roble en las cercanías. Necesitaba un soporte más fuerte en caso de mi posible desmoronamiento. Procuré que no me vieras. No quería interrumpir la alegría de mi ausencia. Un trueno rugió desde el cielo dando inicio a la lluvia. Tú corriste hacia el abrigo del hombre que te acompañaba y yo dejé que las gotas me cayeran encima deseando cambiarlas por rocas. Retrocedí para alejarme, para perderme, para desvanecerme, pero mi perro me olfateó y corrió hasta donde estaba. Fue inútil esconderme de él. Lo acaricié rápidamente ordenándole que volviese a ti antes de que me delatase. Me dio gusto ver que seguía moviéndome la cola.

4 comentarios:

Daniel dijo...

Hola Niña saludos, muy intenso lo que escribes, quizás no lo es, pero me siento algo tocado, identificado algo así. Te expresas tan bien que imagine cada frase escrita.
Aludido.

Espero que estes genial, cuidate ;)
Estudia !! jeje
Besos.

Ondina dijo...

Ay, precioso!!!!

No hay fidelidad como la de un perro... creo que voy a comprarme uno.

Excelente!
;)

Diego Jurado Lara dijo...

Bello, como siempre, muy bello. Historias de denytro, profundas, rasgadas.
Un beso.
Diego

Andrea dijo...

Me has hecho llorar Andro, que gran texto, qué bien has expresado el pesar del protagonista, lo he sentido como si fuera él, la infinita tristeza, el dolor incorporado, eterno, de la pérdida. Creo que es lo mas bonito que he leído en tu blog, hasta ahora. Un beso enorme guapa, sigue escriiendo así.