jueves, 6 de agosto de 2009

Verbo sin dinero


Me preguntaron una vez qué acción tomaría para mejorar mi ciudad sin que hubiese costo monetario de por medio. Me llevó un buen rato encontrar actividades que no significaran desembolso de dinero. Hasta el algodón de azúcar debes comprarlo al salir de paseo. No recuerdo cuánto tiempo me quedé pensando, de hecho, tomé el autobús para ir a casa y de camino apoyé la sien en el vidrio de la ventanilla, observando el exterior. Cientos de personas caminaban por las calles enfrascadas en sus universos privados, con sus problemas, sus historias, sus urgencias, sus frustraciones… me quedé así por varios minutos. Sólo observando. Era la primera vez que miraba a las personas como si no fuese una de ellas. Como si de pronto me tratase de una extraterrestre de visita en este planeta, estudiando el comportamiento de los terrícolas y me deprimí.
¿Dónde quedaron los niños que una vez fuimos?, ¿Dónde dejé abandonada mi bicicleta? Ah, cierto, está en mi patio con un cáncer de óxido royendo sus fierros. ¿Dónde dejé mis patines en línea? ¿Tirados en el ático? Saldré un día con ellos dispuesta a reír cuando me caiga al primer intento. Estoy atrofiada, torpe, con una patética habilidad que no poseía a los quince años. ¿Dónde dejé esas novelas ligeras que gracias a su simpleza me permitían volar si retorno? ¿En qué momento me perdí entre Péndulos de Foucault y otros libros que sólo me entierran en la vida adulta?... ¿Alguna acción sin dinero?: Volver a ser niños, y como si fuese medicina… por lo menos una vez cada ocho horas al día.

8 comentarios:

Andrea dijo...

Si, dónde dejamos nuestra niñez, qué buena sensación esa indiferencia hacia el mundo adulto, un mundo que pesa y oprime a veces. Sería una estupenda medicina volver a ser niños cada ocho horas. Un beso enorme Andro y mi consuelo por tu pérdida, he leído el post anterior, un abrazo fuerte.

sogac dijo...

:) La Niñez es la mejor aplicación médica que me han recomendado Andro ^_^. En una ocasión escuche que reír es la solución de la vida y que los niños ríen un 93% mientras que los adultos sólo lo hacen un 47% O.o así que sería bueno contarnos chistes por montón!!
Cómo siempre contigo. Te mando un abrazo y un beso.

Muanck
Te quiero.

Ondina dijo...

Me encanta y me identifica: nostalgia por lo que fuimos y reconocimiento de cierta incapacidad por volver. Hermoso escrito.

Por cierto, amo a Foucault.
Ánimo!!

Gonzalo de Lasa dijo...

Cuanta verdad...
que andes bien

Diego Jurado Lara dijo...

La Arcadia feliz. El lugar donde fuimos felices, si lo fuimos, donde todo era posible, donde la inocencia nada y la verdad es, donde los sueños son posibles. El lugar donde quiero, donde soy.
Un placer que lo traigas de vuelta, en el deseo.
Bellísimas palabras, Andro, como siempre.
Un beso.
Diego

AnDRóMeDa dijo...

Andrea,
Muchas gracias por tu apoyo y consuelo. Tienes razón con respecto a que el mundo adulto pesa y oprime, pero hay modos de escaparnos de él si invertimos tiempo en recordar cómo jugábamos al ser niños.
Te mando un abrazo también, cuidate!

Gaby,
Sería genial reírnos en un porcentaje más elevado, no? Eso nos hace falta, estirar más los labios y fruncir menos el ceño ;)
Un beso enorme y gracias por acompañarme.

Mud,
Tenía la sospecha de que habías leído ese libro. No sé si lo comentamos o simplemente me dio la impresión. Después hablaremos sobre eso ;) Gracias por estar aquí, amiga.
Un abrazote!

Gonzalo,
Gracias por pasar por esta calle llena de desvaríos que alguna veces pueden dar en el clavo, no? Cuídate también, un beso!

Diego,
Definitivamente hay que regresar a ese lugar en donde fuimos plenos y felices sin importar casi nada. Todo era mucho más simple y hermoso. Gracias por tus bellas palabras, como siempre ;)
Un beso y espero nos leamos pronto!

Dann____ dijo...

A veces hacemos que las formas habituales nos (des)parezcan aún más habituales ¡es que eso es! olvidamos la esencia lo natural la niñez____Por suerte a ti no se le quiere olvidar _jeteaimemoncheriè

Anónimo dijo...

No olvides seguir escribiendo Pequeña Isabel.
Eso Recuerdalo.

Tu amigo anónimo.
Un Abrazo a la Larga Distancia.