lunes, 16 de marzo de 2009

Etapas en la vida




Fragmento de la novela en construcción "Sin héroes ni modelos"



[...] No era cobardía, tampoco falta de convicción… sólo se trataba de miedo, de miedo saludable y terapéutico que nos recuerda la importancia de las cosas y nos hace dudar antes de saltar al abismo de los cambios rotundos. Eso sentía aquella joven de sonrisa clara y mirada elocuente. En silencio, observaba su alrededor sabiendo que todo estaba tomando formas desconocidas e imprecisas como si estuviese dentro de un museo de alocadas pinturas. Era inexperta en la vida, una transeúnte en esos caminos confusos que no llevaban a nada y a la vez a todo. Estaba creciendo, madurando, demostrando a quien quisiera ver que ya no era la niña de quince años que vestía de uniforme escolar y comía golosinas en los recreos. Era una mujer, se había convertido en una persona decidida y valiente que no dejaba de blandir su espada en beneficio de sus objetivos. Sin embargo, suspiró agotada. No quería jugar a ser fuerte, no quería estrellar sus palabras tras los dientes, necesitaba liberar sus temores por medio de sus labios abiertos y llorar tranquilamente su inquietud por no cometer errores.



Ahora, sentada en la sala de su casa, fumaba despacio mirando a través de las cortinas la calurosa tarde de marzo. Estaba a la espera de una de sus amigas a quien llamó sabiendo que no le tomaría más de una hora en llegar. Necesitaba hablar con alguien. La máscara de autosuficiencia se le había caído a pedazos. Ya no estaba en condiciones de ostentar orgullo o determinación. Nunca se consideró un ejemplo para nadie, mucho menos para sus amigos… ¿Qué dirían si la vieran derrotada? ¿Habrían pasado por ese mismo tormento y ella no los había querido escuchar? ¿La escucharían a ella ahora? Como un barco a la deriva, se sentía sola, incomprendida, temerosa de fracasar y ser su peor verdugo a la hora de recriminarse. Una nueva etapa estaba acabando y se estremeció involuntariamente al recordarlo. Aquella sensación fue muy parecida a la que alguna vez sintió a poco de salir de secundaria. El vértigo de estar a orillas del precipicio la sobrecogió sin atreverse a brincar… ¿Qué mierda hacer cuando todo sigue un curso establecido y rígido? ¿Qué mierda esperar cuando la vida parece tener un guión con estricto final?... El timbre en su puerta resonó interrumpiendo sus cavilaciones. Su amiga había llegado […]

4 comentarios:

^^pEpA^^ dijo...

me encanto!!!!!!!!
de hecho me emociono...
gracias amiga!
te amo mucho...

Anónimo dijo...

huuu que buen escrito, es dificil dar los pasos, pero sabes creo que es mejor arrepentirse por brincar, que pensar que habria sucedido si hubiese brincado. Nada tiene un final determinado, todo puede cambiar en un chasquido, solo depende de uno.
Suerte Amanda Espero que estes bien.

Daniel

AnDRoMeDa dijo...

Amiga,
Gracias x leer y ten la seguridad que nunca estarás sola ;)

Un abrazo!


Daniel,
Me sorprendió leerte por aquí :D
Gracias x pasar y opinar. Sobre lo que has dicho, tienes mucha razón: saltar o saltar
Cuidate, un beso!

sogac dijo...

"Fragmento de la novela en construcción "Sin héroes ni modelos""

O.O DIOS!!!
andro estas escribiendo una novela!!
wow
en cuanto salga tendre que conseguirla !!!