
Hoy, y con todos los miedos que me gobiernan, me di cuenta que tengo hermosos colores en mi vida, pero pueden reventar y desaparecer para siempre en cualquier momento.
Luego de una travesía por los recónditos pasillos de mi mente, aprendí que si deseo hallar la inspiración tal vez sólo debo cerrar mis ojos y hacer lo contrario...